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Imagen generada con IA: mujer joven en una habitación con luces de neón, ilustración de la ficha de WaveSpeed

Ficha de servicio · 2026

WaveSpeed: precios

Precios por modelo, pago con tarjeta y saldo de bienvenida de un dólar.

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WaveSpeed8,0/10 · Tarjeta y PayPalEnlace de afiliadoVisitar WaveSpeed

La respuesta corta

WaveSpeed no tiene motor propio: renta por ejecución modelos de otras empresas y publica el precio unitario de cada uno, de 0,005 a 0,14 dólares la imagen y de 0,01 a 0,15 el segundo de video. Abona un dólar de saldo al abrir cuenta, que rinde de siete a doscientas pasadas según el modelo que elijas.

Es uno de los dos del catálogo que cobra con tarjeta —Visa, Mastercard, American Express, además de PayPal y transferencia— y el único que nombra sociedades registradas: dos, una en Singapur y otra en Hong Kong.

El veredicto

WaveSpeed, en una tarjeta

La nota es la valoración de la redacción sobre el conjunto —lo que ofrece el servicio, qué tan en pie está y cuánto enseña antes de cobrar—, no una medición del resultado. El cuadro va en el orden de esa nota.

8,0/10

WaveSpeed · condiciones revisadas en Tarjeta y PayPalOperador nombrado

Catálogo de modelos con su precio unitario a la vista, un dólar de bienvenida y dos sociedades con nombre, aunque sin domicilio. Cobra con tarjeta y PayPal. Lo que no publica son plazos con número.

El botón «Abrir WaveSpeed» es un enlace de afiliado: si contratas algo del otro lado, esta redacción recibe una comisión, sin costo extra para ti y sin que eso mueva la calificación. Las cifras de esta ficha salen de lo que el propio servicio publicaba en 2026, sin mediciones propias de calidad. Las condiciones de esta guía están en nuestros términos.

Cómo está construido

Qué significa que WaveSpeed no tenga motor propio

Es la particularidad que lo separa del resto del catálogo, y cambia lo que puedes esperar en las dos direcciones.

Lo que ofrece es una capa de acceso: alquila modelos de terceros y te cobra cada ejecución al precio que fije el dueño de cada modelo. Eso explica la horquilla de precios, que es la más ancha del sector: de medio centavo a catorce centavos por ejecución, veintiocho veces de diferencia entre el extremo barato y el caro. No es un margen arbitrario, es la factura del tiempo de tarjeta gráfica que consume cada modelo.

La ventaja es el control. Eres tú quien elige el motor y quien ve su precio antes de lanzar nada, así que el gasto de un encargo lo decides tú y no una tarifa plana. Con una fotografía fácil, el modelo barato basta y sale a medio centavo; con una difícil, subes un escalón sabiendo exactamente cuánto cuesta. Ninguno de los otros cinco del catálogo permite eso.

La contrapartida es que el resultado depende de un proveedor que no es quien te cobra. Si un modelo cambia o deja de estar disponible, el catálogo se mueve, y el servicio no se compromete con la continuidad de ninguno en particular. También escribe algo que conviene leer: su reglamento no admite desnudos sin consentimiento, así que para ese uso concreto hay que mirar otras fichas del cuadro.

Lo que recibes por lo que pagas

Qué entrega WaveSpeed y con qué condiciones

Tres bloques concretos, todos comprobables en su propia documentación pública.

Precio por ejecución, a la vista

Cada modelo del catálogo lleva su importe, y lo ves antes de lanzar la tarea.

  • De 0,005 a 0,14 dólares por imagen.
  • De 0,01 a 0,15 dólares por segundo de video.
  • Un dólar de saldo al abrir cuenta, sin pedir tarjeta.

Pago con tarjeta mexicana

Es una de las dos fichas del catálogo donde la compra pasa por tu banco y deja comprobante.

  • Visa, Mastercard y American Express.
  • PayPal y transferencia, además.
  • Se suma la comisión que tu emisor cobre por compra en divisa.

Un operador con nombre

El único del cuadro que identifica a las sociedades detrás del servicio.

  • WaveSpeedAI PTE. LTD., en Singapur.
  • WaveSpeedAI LIMITED, en Hong Kong.
  • No publica domicilio: solo un correo de soporte.

La aritmética

Cuánto rinde el dólar de bienvenida y cuánto un encargo

Es el saldo de cortesía más elástico del catálogo, y la horquilla depende enteramente de una decisión tuya.

Un dólar dividido entre el modelo más barato, 0,005 dólares por ejecución, da doscientas pasadas. Dividido entre el más caro, 0,14, da siete. Esa diferencia —veintiocho veces— no la fija el servicio sino tú, al elegir el motor, y es la razón por la que esta ficha es la mejor puerta para recorrer el sector sin poner dinero. Con doscientas ejecuciones hay margen para probar varios encuadres, comparar resultados y decidir con datos propios.

Para un encargo real la cuenta es la de siempre: el saldo se descuenta por ejecución y no por acierto, así que conviene contar dos pasadas. Con el modelo barato eso es un centavo por encargo terminado; con el caro, veintiocho. Puesto en términos de mes, un uso de cuatro imágenes por semana con el modelo barato cuesta menos de veinte centavos, y con el caro algo más de cuatro dólares.

El video se calcula por duración, de 0,01 a 0,15 dólares el segundo. Un clip de unos segundos va de unos centavos a poco más de un dólar según el modelo, y aquí no hay techo publicado de duración: el límite lo pone tu presupuesto. Es el único del catálogo donde un clip largo es técnicamente posible y, por la misma razón, donde puede costar más que un paquete entero de imágenes en otro servicio.

Lo que no publica

La fila de plazos, en cero

Es todo lo que separa esta ficha de la cabeza del cuadro, y conviene entender qué implica.

No publica ningún plazo con número: ni horas de vida para el archivo que subes, ni días para responder una reclamación, ni ventana de devolución. En un sector donde solo existen cuatro plazos escritos en total —24 horas, 72 horas, cinco días hábiles y catorce días naturales—, quedarse sin ninguno deja la fila vacía y explica por qué no encabeza la lista pese a ganar el renglón del operador.

Sobre el dinero sí es explícito, y en la dirección incómoda: escribe que los créditos no se devuelven, no se transfieren y no se cambian por efectivo. También avisa de que las caídas y suspensiones del servicio no se compensan. Son condiciones normales en el sector, con la diferencia de que aquí están escritas en lugar de deducirse, y eso también es información útil antes de cargar saldo.

La compensación parcial viene por otro lado. Al aceptar tarjeta, existe un banco al que presentar una aclaración si un cargo no corresponde, y ese canal no depende de lo que el servicio escriba en sus condiciones. Es la única ficha del cuadro donde esa vía convive con un operador nombrado, y por eso su perfil de riesgo es distinto al del resto, incluida la entrada más barata del catálogo.

Desde México

Qué se suma al importe cuando pagas desde aquí

Factura en dólares como los seis, pero es de los dos donde el cobro pasa por tu banco y no por una plataforma de cambio.

Al precio publicado hay que sumarle el tipo de cambio del día y la comisión que tu emisor aplique por una compra en moneda extranjera. Esa comisión la fija cada banco, la publica en su tarifario y varía bastante de una institución a otra, así que conviene consultarla antes y no después del primer cargo. La ventaja frente a las fichas que cobran en criptomoneda es que aquí el movimiento queda registrado en tu estado de cuenta con un comprobante utilizable.

El segundo renglón es el impuesto. Los servicios digitales prestados desde el extranjero llevan IVA cuando el proveedor está inscrito ante el SAT, y ese padrón es público: se publica cada dos meses en el Diario Oficial. Comprobar si un nombre aparece ahí toma un minuto y evita sorpresas al comparar el importe anunciado con el que termina apareciendo en el estado de cuenta.

Lo que no funciona desde aquí son las vías de pago locales: ni transferencia interbancaria en pesos, ni pago en efectivo en tienda, ni cobro digital con código, porque los tres mueven pesos entre cuentas mexicanas y este servicio cobra en dólares desde fuera. El desglose completo de lo que se suma al precio está en la sección sobre formas de pago desde México.

Elegir motor

Es la parte que más asusta al entrar y la que más dinero ahorra cuando se entiende. Tres criterios bastan.

El primero es el precio por ejecución, que aparece junto a cada modelo. Ese número no mide calidad sino consumo: un modelo caro hace más pasos de cálculo por imagen, y más pasos significan resultados más estables y más segundos de tarjeta gráfica facturados. La consecuencia práctica es que el extremo barato del catálogo no es una versión recortada, es un motor que trabaja menos, y en fotografías sencillas eso basta.

El segundo es para qué está pensado cada modelo. En un catálogo conviven motores de imagen fija y de video, y dentro de cada grupo hay especializaciones. Lanzar una tarea con el modelo equivocado desperdicia la ejecución igual que un mal encuadre, y esa es la clase de error que el saldo de bienvenida está para cubrir: con doscientas pasadas de margen hay espacio de sobra para equivocarse.

El tercero es la estabilidad del catálogo. Como los modelos son de terceros, la lista cambia: aparecen versiones nuevas y desaparecen otras. Para un uso puntual da igual; para un flujo de trabajo repetido conviene anotar cuál usaste y cuánto costó, porque la comparación con el mes anterior deja de ser automática si el modelo ya no está.

Frente a los demás

Cuándo conviene WaveSpeed y cuándo otra ficha

Comparte el bloque de precio con otras dos del cuadro y llega a él por un camino completamente distinto.

Conviene cuando quieres pagar con tarjeta y tener comprobante, y cuando te interesa controlar el gasto modelo por modelo en lugar de aceptar una tarifa plana. También es la mejor opción para recorrer el sector sin gastar: un dólar de saldo que rinde hasta doscientas ejecuciones no lo da nadie más del catálogo.

No conviene si lo que necesitas es un plazo escrito sobre el archivo que subes, porque aquí no existe ninguno; para eso está la ficha que publica 24 horas. Tampoco si quieres una ventana de devolución en días: la única del cuadro es la de UndressHer, catorce días naturales. Y hay un punto que decide por sí solo: su reglamento no admite desnudos sin consentimiento, así que para ese uso concreto hay que mirar las fichas que sí lo contemplan.

En el extremo opuesto del cuadro está Pornworks, del que solo se comprueba desde fuera que trabaja en el navegador. Entre los dos extremos, la lectura útil es que cada renglón del cuadro lo gana un servicio distinto, y que elegir consiste en saber qué renglón te importa a ti.

Cómo empezar

Cinco pasos para gastar el dólar de bienvenida y decidir

Cinco movimientos, en este orden. Al final tienes una decisión tomada con datos propios y cero pesos gastados.

  1. Abre cuenta sin tarjeta. El dólar de saldo se acredita al alta y no exige datos de pago. Ese detalle importa: es la única forma de probar el sector sin dejar un número de tarjeta en ninguna parte.
  2. Empieza por el modelo más barato. A 0,005 dólares por ejecución, el dólar da doscientas pasadas. Subir de escalón solo tiene sentido cuando el resultado del barato no aguanta, y entonces sabes exactamente cuánto cuesta subir.
  3. Gasta las primeras pasadas en una imagen difícil. Encuadre cerrado, brazos cruzados, poca luz. Si el modelo barato la resuelve, no necesitas nada más caro; si no, ya sabes dónde está tu límite.
  4. Compara dos modelos con la misma foto. Es la prueba que ninguna otra ficha del catálogo permite hacer, y la que de verdad explica la diferencia de precio entre un motor y otro.
  5. Calcula tu mes antes de cargar saldo. Multiplica las imágenes que harás por dos pasadas y por el precio del modelo que hayas elegido. Con ese número decides si cargas cinco dólares o cincuenta, y no al revés.

Quien llegue buscando un programa que instalar en lugar de una cuenta va a encontrar otra cosa: qué se anuncia como aplicación con este nombre y qué aparece al buscar la descarga. El panorama completo de lo que circula está en la portada de esta guía, y si detectas un dato desactualizado en esta ficha, escríbenos con la fuente a la mano.

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